El Rosario Cantado – Octavo episodio.
El Rosario Cantado – Octavo episodio.
El 26 de julio de 2026 continúa la publicación del Rosario Cantado, con el misterio de la Coronación de espinas.

San Luis María de Monte Forti - El admirable secreto del Rosario - 52

13 luglio 2026
Esta divina Salutación trae sobre nosotros la bendición de Jesús y María, pues es un principio infalible que Jesús y María recompensan magníficamente a quienes los glorifican: devuelven las bendiciones recibidas multiplicadas por cien. «Ama a los que me aman», Proverbios 8:17, «para que llenes tus tesoros para ti». Esto Jesús y María proclamaron con voz clara: «Amamos a los que nos aman, los enriquecemos y llenamos sus tesoros». «El que siembra bendiciones, bendiciones segará; el que siembra bendiciones, bendiciones segará» (2 Corintios 9:6). ¿Y no es justo recitar la Salutación Angélica para que podamos amar, bendecir y glorificar a Jesús y María? En cada Ave María, se dan dos bendiciones a Jesús y María: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Con cada Ave María, le rendimos a María el mismo honor que Dios le rindió cuando la saludó con el arcángel Gabriel. ¿Quién podría creer que Jesús y María, que a menudo hacen el bien a quienes los maldicen, castigarían con sus maldiciones a quienes los bendicen y los honran con el Ave María? La Reina del Cielo, dicen San Bernardo y San Buenaventura, no es menos bondadosa y honorable que los hombres virtuosos y de buena cuna de este mundo: los supera en esta virtud, como en todas las demás perfecciones; por lo tanto, jamás nos permitirá hacerlo. Honrémosla con reverencia, para que ella nos la devuelva multiplicada por cien. María, dice San Buenaventura, nos saluda con gracia si la saludamos con el Ave María: «Nos saludará con gracia si la saludamos con el Ave María». ¿Quién podría comprender las gracias y bendiciones que el saludo y la mirada benevolente de la Santísima Virgen obran en nosotros? En el momento en que Santa Isabel escuchó el saludo de la Madre de Dios, se llenó del Espíritu Santo, y el niño que llevaba en su vientre saltó de alegría. Si nos hacemos dignos del saludo y la bendición mutuos de la Santísima Virgen María, sin duda seremos colmados de gracia, y un torrente de consuelo espiritual inundará nuestras almas. 19 Rosa

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