El Rosario Cantado – Octavo episodio.
El Rosario Cantado – Octavo episodio.
El 26 de julio de 2026 continúa la publicación del Rosario Cantado, con el misterio de la Coronación de espinas.

San Luis María de Monte Forti - El admirable secreto del Rosario - 41

03 luglio 2026
Honramos las perfecciones de Dios recitando cada palabra del Padrenuestro. Honramos su fecundidad por medio del nombre del Padre, que desde la eternidad engendra al Hijo, que es Dios como tú, eterno, consustancial, que es una sola esencia, un solo poder, una sola bondad, una sola sabiduría contigo, Padre e Hijo, que, amándote, engendran al Espíritu Santo, que es Dios como tú, tres personas adorables, que son un solo Dios. ¡Padre nuestro! Es decir, el Padre de la raza humana por medio de la creación, la preservación y la redención, el Padre misericordioso de los pecadores, el Padre que es amigo de los justos, el Padre magnífico de los bienaventurados. Que son. Con estas palabras admiramos la infinitud, la grandeza y la plenitud de la esencia de Dios, quien verdaderamente es llamado Quien Es, es decir, Quien existe esencial, necesariamente y eternamente, Quien es el Ser de los seres, la causa de todos los seres, Quien contiene eminentemente en Sí mismo las perfecciones de todos los seres, Quien está en todas las cosas por Su esencia, Su presencia y Su poder, sin estar contenido en ellas. Honramos su sublimidad, su gloria y su majestad con estas palabras: Quien estás en los cielos, es decir, quien se sienta como en tu trono, ejerciendo tu justicia sobre toda la humanidad. Adoramos su santidad, deseando que su nombre sea santificado. Reconocemos su dominio y la justicia de sus leyes, orando para que venga su reino y que la humanidad le obedezca en la tierra como los ángeles le obedecen en el cielo. Creemos en su providencia, orando para que nos dé nuestro pan de cada día. Invocamos su misericordia, pidiéndole la remisión de nuestros pecados. Imploramos su poder, rogándole que no nos permita sucumbir a la tentación. Confiamos en su bondad, esperando que nos libre del mal. El Hijo de Dios siempre ha glorificado a su Padre con sus obras; vino al mundo para ser glorificado por los hombres; les enseñó a honrarlo mediante esta oración que él mismo se dignó dictarnos. Por lo tanto, debemos recitarla a menudo, con atención y con el mismo espíritu con que la compuso. 14 Rosa ] Párrafo 41.

Deja un comentario.